SINDICATO DE TRABAJADORES DE LA INDUSTRIA DE LA BEBIDA Y SIMILARES

STIBYS


Retos y estrategias del movimiento sindical hondureño.

Posibilidades en el marco del contexto actual

Gracias a la Federación Unitaria de Trabajadores de Dinamarca (3F) por su solidaridad con el movimiento sindical de varios países de Nuestra América (como decía José Martí) y un saludo a los y las participantes. La aspiración es que esta ponencia, contribuya al debate sobre el tema al interior del movimiento sindical hondureño; y, sirva de información al resto de los países de Latino América para que se formen una idea de lo que ha sido el Frente Nacional de Resistencia Popular en Honduras y la necesidad que el movimiento sindical adopte un papel protagónico en su evolución actual, para enfrentar sus retos y avanzar en la estrategia sindical y popular que está ligada a la refundación del país.

I. Retos del movimiento sindical

Los retos y las estrategias del movimiento sindical hondureño están íntimamente ligados a la crisis del sistema capitalista, a la situación política e institucional del país y a la posición del movimiento obrero organizado dentro del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP), entre otros.

La crisis del sistema capitalista

A lo que los promotores del capitalismo llaman recuperación lenta de la economía en los países capitalistas desarrollados, la realidad les demuestra que más bien se avanza hacia una nueva recesión.

El desempleo en Estados Unidos y Europa, originado en la recesión del 2008 y 2009, se ha incrementado y adquirido carácter crónico. Se está agravando con la crisis de la deuda en países como Irlanda, Portugal, Grecia, España, Italia cuyos efectos amenazan con expandirse a nivel mundial y no se resolverá con aumentar el techo de las deudas, con medidas de rescate, ni con severos programas de ajuste contra los pueblos. En el otro lado de la moneda, encontramos las grandes corporaciones, listas para reportar sólidos beneficios para el segundo trimestre de este año, como lo reporta The Wall Street del 5 de julio 2011. Como vemos, a mayor desempleo mayores ganancias para los explotadores y los especuladores financieros.

Las crisis del capitalismo provocan una mayor concentración y centralización del capital, el uso desenfrenado de nuevas tecnologías, la sobre explotación del trabajo asalariado (trabajo precario), despidos masivos, un desempleo creciente y crónico, dicen, que para salvar el sistema, pero origina que no haya la demanda necesaria de los consumidores que permita la reactivación de la economía real, y sigamos en un círculo vicioso que atenta contra la especie humana y el planeta. El mercado capitalista para funcionar necesita de un equilibrio entre produccion y consumo, pero hoy se privilegia el desequilibrio en función de las ganancias y acumulación de capital en niveles nunca vistos.

La Comisión Económica para América Latina CEPAL, vaticina desaceleración económica a nivel latinoamericano y el Caribe, pero con mayor índice en América Central y principalmente Honduras. El crecimiento económico de AL bajara de 4.7% este año a 4.1 en 2012. Honduras al estar atada por tratados militares y de libre comercio, fundamentalmente con los Estados Unidos, seguirá sufriendo las consecuencias de los mismos y nos seguirán imponiendo ajustes y leyes para seguir convirtiendo al país en un paraíso laboral y fiscal, lo que trae nuevos retos para el sindicalismo.

La situación política e institucional del país.

Después del golpe de Estado del 28 de junio 2009, Honduras no ha retornado al orden constitucional y las instituciones continúan en manos de quienes lo dieron y, lo que es peor, en una situación de militarización creciente de la vida nacional, con un ejército de ocupación al servicio del imperio de los Estados Unidos, que ya cuenta con tres bases militares en nuestro territorio, una de ellas en la zona de la Mosquitia, caracterizada por su posición estratégica, su diversidad cultural y biológica, y su riqueza en agua y petróleo.

El golpe de Estado, que suprimió el Estado de Derecho ha creado para el pueblo y el movimiento obrero un estado de indefensión frente al poder dictatorial y de retroceso en sus derechos laborales, circunstancias que condicionan también la lucha del movimiento sindical y le crean nuevos retos.

La posición del movimiento obrero organizado dentro del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP).

Fue el movimiento popular hondureño, aglutinado en la Coordinadora Nacional de Resistencia Popular, quien llamo a sus bases y a la población en general a integrase a LA RESISTENCIA contra el golpe de Estado. Llamamiento que tuvo eco en diversos sectores sociales y políticos del país incluyendo parte de las bases del Partido Liberal, Partido Unificación Democrática, Partido de Innovación y Unidad, Partido Nacional y movimientos de izquierda que estaban contra el golpe de Estado y que de inmediato se incorporaron a la lucha.

Ese fenómeno de RESISTENCIA permitió entrar en un proceso de unión de la lucha social con la lucha política que se encontraban separadas. Esa fractura y la existencia del bipartidismo son la base de la hegemonía ideológica que nos impuso la oligarquía y el imperio y hace posible que el obrero vote por su patrono, el campesino vote por el terrateniente y los pequeños y medianos propietarios voten por los banqueros, grandes comerciantes y grandes capitalistas traicionando sus intereses de clase.

Aprovechando ese proceso de unión de lo social y lo político, que en primera instancia se manifestaba en las calles, nos propusimos:

Un objetivo estratégico, lograr el retorno al Orden Constitucional y el regreso seguro y sin condiciones del Presidente de la República depuesto, posición respaldada por la ONU y la OEA en forma unánime; y, tres decisiones de orden táctico:

1) constituir el Frente Nacional de Resistencia Contra el Golpe de Estado.

2) que la RESISTENCIA debería ser pacífica

3) que la mejor forma de garantizar la vida de las personas y organizaciones populares en resistencia, era la movilización popular diaria, masiva y permanente.

El régimen golpista había integrado a los cuerpos represivos del Estado, los mismos cuadros criminales que reprimieron, asesinaron y desaparecieron a los principales dirigentes populares y políticos en la década de los ochentas. Por tanto era previsible, que para sostener el golpe de Estado, el baño de sangre sería mayor que en aquellos años y para evitarlo había que recurrir a la acción concertada de las masas.

Con el llamado acuerdo de Reconciliación, suscrito en Cartagena, si bien es cierto que se logró el retorno al país del ex presidente Zelaya Rosales y su incorporación a la Coordinación del Frente Nacional de Resistencia Popular y no al partido liberal, no es menos cierto que el reconocimiento del régimen por parte de la OEA y la adherencia a una supuesta reconciliación nacional, constituyen un duro golpe para la resistencia y para el proceso de lucha por la refundación del Estado nacional y lo más grave: exporta la idea que en Honduras no hay crisis política y todo es paz y tranquilidad.

Como consecuencia, los golpistas se sienten hoy con más fuerza para seguir reprimiendo al pueblo, asesinando dirigentes intermedios y de base del Frente Nacional de Resistencia Popular, criminalizando la protesta social y violando los derechos humanos, laborales, la libertad de expresión y las garantías individuales.

Gracias a la lucha de la resistencia popular, el golpe de Estado, la militarización del país y la represión institucionalizada no han logrado acabar con la dirigencia y las organizaciones populares y políticas tal como se hizo durante la dictadura de Tiburcio Carias Andino de 1933 a 1949 y parcialmente, durante el régimen liberal que presidió Roberto Suazo Córdoba en la década de los ochenta cuando desde Honduras, el imperio de los Estados Unidos, promovió la guerra de baja intensidad contra los sandinista, el Frente Farabundo Martí, la guerrilla guatemalteca y nuestro pueblo.

Si no estuviésemos en resistencia en la forma que lo hemos venido haciendo con movilización permanente de las masas, su politización y organización creciente y la denuncia nacional e internacional, el baño de sangre contra el pueblo en resistencia hubiera sido mayor y la destrucción del movimiento sindical y popular se habría consumado tal como era uno de los objetivos del golpe de Estado. Pero esa lucha librada, no disminuye los RETOS PARA EL MOVIMIENTO SINDICAL HONDUREÑO que hoy son mayores y en un nivel distinto, porque aunque hemos elevado la conciencia de clase y tenemos en el FNRP un instrumento de lucha, se nos han agravado indicadores, cuya superación son nuestros ACTUALES RETOS. Algunos de esos indicadores son los siguientes:

  • El nivel de sindicalización ahora es más bajo, aunque la conciencia de clase han aumentado en la mayoría de las bases organizadas
  • Continúan predominando los sindicatos de empresa mostrándose desinterés por los Sindicatos de industria o rama
  • El empleo temporal y la tercerización continúan a niveles más graves. Para ello el régimen de facto ha decretado la ley de trabajo temporal por horas que desregula el mercado del trabajo y casi anulado el Código del Trabajo. Ello hace más visible el control de los empresarios oligarca golpistas sobre el Estado
  • La influencia de la contratación colectiva en el mercado de trabajo continua en un bajo nivel
  • El número de sindicatos en la empresa privada continua siendo inferior a los que existen en el sector público
  • A la crisis del movimiento sindical le abona la pobreza de muchos sindicatos que pone en precario su independencia de clase y la capacidad de negociación frente a las empresas
  • La deficiencia de cuadros continua, aun cuando se ha logrado con la lucha de la resistencia, una mayor comprensión del papel socio político de buena parte de la dirigencia sindical
  • La representatividad sindical en el Instituto Hondureño de Seguridad Social, en el Régimen de Aportaciones Privadas para la vivienda, en el Instituto Nacional de Formación Profesional, en el Consejo Económico y Social, Instituto de Previsión del Magisterio, Instituto de Jubilaciones y Pensiones de los empleados públicos, Comisión Nacional de Salario Mínimo, en la OIT, etc. continua con una conducción verticalista.
  • La dispersión en varias centrales sindicales, campesinas y magisteriales continúa afectando los procesos de organización y lucha unitaria del movimiento sindical.
  • El nivel de vida se agrava con la profundización del neoliberalismo que ahora retorna con mas devaluación, más impuestos e inflación
  • El salario mínimo no solo no se cumple por las empresas de mayor poder económico sino que continua regionalizado a favor de las maquilas y precarizando aun más el trabajo
  • Continua la privatización de los servicios públicos, la educación y los recursos naturales, agravándose aun mas, cuando el régimen de facto, emite la Ley de Inversión Pública Privada y la Ley para instalar ciudades modelo que pone en mas precariedad el trabajo, el fisco y legaliza la pérdida de nuestra soberania;
  • El gremio magisterial continua en lucha por rescatar sus derechos adquiridos, su instituto de previsión y ahora se pone en mayor riesgo su existencia con una ley de educación que busca privatizar la educación y acabar con el Estatuto del Docente;
  • El trabajo en las maquilas, en el sector bananero, en el café, en camarones y frutas, se caracteriza por su precariedad, con bajísimo nivel de sindicalización y negociación colectiva
  • Se ha abandonado el fomento del Sector Social de la Economía en áreas productivas, vivienda, crédito, entre otras.
  • Recientemente se realizó en Honduras el llamado “Honduras is open for busines” que no es más que promocionar su venta, ofreciendo mano de obra precaria en un país que es un paraíso fiscal para las transnacionales
  • La clase obrera no puede ser indiferente ante la pérdida de la soberanía nacional y del derecho de los pueblos a su autodeterminación. La lucha por la integración centroamericana y latinoamericana debe seguir siendo una tarea del movimiento popular.

II. Estrategias del movimiento sindical hondureño

A la tarea de enfrentar en forma unificada los retos anteriores, se suma la necesidad de reafirmar la articulación de la lucha social con la lucha política, pues con la resolución de la Asamblea del Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) del 26 de junio 2009 de crear el partido político llamado Frente Amplio de Resistencia Popular (FARP), tendremos una organización paralela que las puede separar. Por ello previa a la aprobación de los Estatutos del FARP, deben elaborarse los Estatutos del FNRP y establecer la relación de preeminencia del uno frente al otro, porque hay quienes quieren destruir el FNRP para sustituirlo por el FARP, que aquel se convierta en una corriente interna de este, y ello sería una tragedia para todos.

En consecuencia la primera tarea del movimiento sindical y del movimiento popular en general, debe ser fortalecer y tener una participación activa y protagónica en el FNRP, con los lineamientos y definiciones de sus Asambleas Generales. Se debe desarrollar, en consulta con los diversos sectores, la táctica y estrategia de lucha por el poder desde el Frente Nacional de Resistencia Popular.

Es urgente realizar un evento para revisar la filosofía, estructura y línea política del movimiento sindical, magisterial y campesino que, entre otras cosas, lleve como propósito hacer una sola central sindical, magisterial y campesina, y promueva el sindicalismo ramal o por industria, todo con vistas a fortalecer el movimiento sindical y el FNRP para enfrentar sus retos.

Las centrales deben dar seguimiento al trámite de la “RECLAMACION BASADA EN EL ARTICULO 24 DE LA CONSTITUCION DE LA OIT CONTRA EL GOBIERNO DE HONDURAS POR VIOLACION A LOS CONVENIOS 87, 95, 98, 106, 111 y 122 DE LA OIT DERIVADA DE LA ADOPCION DEL DECRETO 2302010 DEL 4 DE NOVIEMBRE 2010 QUE CONTIENE EL PROGRAMA NACIONAL DE EMPLEO POR HORAS EMITIDO POR EL CONGRESO NACIONAL DE HONDURAS Y QUE CONLLEVA UN IMPACTO NEGATIVO EN MATERIA DE LIBERTAD SINDICAL, NEGOCIACIÓN COLECTIVA, EMPLEO, SALARIOS Y DESCANSO SEMANAL.

Se debe continuar con la lucha por reformar el artículo 7 del Código del Trabajo referente al trabajo tercerizado, intermediarizado o subrogado, para reglamentar el Artículo 7 del Código del Trabajo en base al proyecto elaborado por varios sindicatos con la asistencia de 3F.

Se deben definir nuevas políticas, nuevos objetivos para las nuevas estrategias que deben cumplir los representantes sindicales, magisteriales y campesinos en los organismos tripartitos junto a sus representados y frente al neoliberalismo.

III. Posibilidades en el marco del contexto actual

El modelo neoliberal ha tenido dos efectos perversos en la institucionalidad del país. El primero, es que el poder está fuera del Estado y el segundo, que el pueblo carece de poder, situación que se ha agravado con el golpe de Estado del 28 de junio 2009.

El Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) es una organización político social de nuevo tipo, es lo verdaderamente nuevo en el contexto creado por el golpe de Estado, por lo tanto, debemos seguir en movilización, politización y organización, construyendo poder popular desde el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) para luchar por una nueva Constitución, que establezca el marco jurídico para revertir el modelo neoliberal y entrar a un proceso de refundación del país.

Por ello, independientemente de quien llegue al gobierno, que no es el poder, el Frente Nacional de Resistencia Popular (FNRP) debe continuar con su estructura a nivel nacional, para desde ahí, con visión unitaria y con más fuerza, definir la estrategia y táctica de lucha para defender los intereses y derechos sociales, económicos políticos y culturales de los distintos sectores populares, formular propuestas y constituirse en un interlocutor válido del pueblo ante los poderes del Estado, empresarios, gobiernos e instituciones internacionales.

Solo de esa forma, desde el FNRP con la participación del movimiento sindical y popular podremos enfrentar sus retos con posibilidades de éxito en las condiciones de dictadura y crisis del capitalismo en que vivimos y ante el peligro que en el FNRP se privilegie la lucha electoral frente la lucha social y política,

De igual forma, solo dentro del FNRP podemos enfrentar, en un marco solidario, los retos de todos los que luchamos contra la dictadura, el neoliberalismo, el imperialismo y por una Constituyente para una Nueva Constitución con el propósito de refundar el país.

Managua, Nicaragua, 4 y 5 de julio 2011

CARLOS H REYES
Presidente STIBYS

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