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Concentración del ingreso y estructura de clases

por Ricardo López

Desigualdad en el mundo

tr_20.jpgEn África y América Latina, en este orden, existe la mayor desigualdad de distribución del ingreso y la riqueza y de la mayor pobreza del planeta.

El acelerado empobrecimiento se manifiesta en la extrema concentración de la riqueza en pocas personas que son producto de al menos tres razones inmediatas: el trabajador es desplazado y reducido su salario con el uso cada vez mayor de máquinas en el proceso productivo, la constante pérdida de derechos laborales y la imposibilidad de otras fuentes de ingreso como el acceso al crédito y a la tierra en sentido amplio.

Datos de la Naciones Unidas muestran que en 1970 el 20% más rico tenía ingresos equivalentes al 70% de la producción mundial, aumentando en 1991 al 85%.

Por increíble que parezca, pero es una realidad que para 1996, 358 personas poseían un ingreso anual igual al ingreso de mil trescientos millones de personas, que significan el 45% de la población mundial en ese año.

En América Latina el 10% del sector más rico recibe entre el 40% y el 47% del ingreso total, mientras que el 20% más pobre sólo recibe entre el 2% y el 4%.

Desarrollo económico en Honduras

No existe una precisa definición de desarrollo económico, puesto que se explica mediante su antípoda el subdesarrollo, convirtiéndose en un concepto ideológico.

Salvatore y Dowling proponen que “el desarrollo económico se ha definido como el proceso por el cual se aumenta el producto nacional bruto real per cápita de un país”.

Esta definición es insuficiente para explicar el desarrollo porque no muestra la distribución de la producción ni el nivel del bienestar de la población.

En Honduras la Producción Nacional (PIB) ascendió de 106,654 Millones a 154,595 Millones de Lempiras de 2000 a 2011, respectivamente (a precios de 2000).

El PIB creció a una tasa de poco más del 6 % en los años 2004, 2005, 2006 y 2007 con relación al año anterior, respectivamente. En 2009 el crecimiento fue negativo de 2.1%, creciendo de nuevo a 2.8% y 3.6% en 2010 y 2011.

De las 17 Ramas de Actividad que clasifica el Banco Central de Honduras, por su relación con el total de la Producción nacional, son más significativos con sus porcentajes correspondientes de 2000 y 2011, los siguientes: Rama del sector agropecuario, caza y pesca (14.4% y 13.1%), Industrias manufactureras (20.5% y 20%), efectos personales y enseres domésticos (12.2% y 10%); por actividades medidas indirectamente (4% y 11.5%). Los impuestos menos subvenciones, significaron el 9.5% y el 8.2%.

El PIB per cápita, que es el cociente que resulta de dividir el Ingreso Nacional (PIB) entre la población, es un indicador usado con frecuencia para medir el bienestar de un país con relación a otros países. No es la mejor medida debido a la enorme desigualdad que existe sobre todo en los países más pobres del mundo.

Para Honduras el PIB per cápita significó en 2000 $ 1,130 anuales y en 2011 $ 2,120, correspondientes a Lempiras Corrientes: L 16,762 anuales y L 40,129 anuales, respectivamente. Estos valores no están deflactados, son cifras a precios corrientes de cada año.

Desarrollo humano

A fin de lograr consistencia en la medida del bienestar o desarrollo humano, el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) ha venido utilizando el IDH, como indicador de desarrollo humano.

En su Informe de 1990 estableció el concepto de Desarrollo Humano como un proceso “de expansión de las oportunidades del ser humano, entre las cuales las tres más esenciales son disfrutar de una vida prolongada y saludable, adquirir conocimientos y lograr un nivel de vida decente. Otras oportunidades incluyen la libertad política, la garantía de los derechos humanos, y el respeto a sí mismo.”

A partir de su Informe de 2010 introduce una modificación enfatizando el concepto de desigualdad, de manera que el indicador será IDH – D.

El indicador original que considera la esperanza de vida, la educación y nivel de vida digno, es enriquecido con tres componentes más: el IDH ajustado por la desigualdad, la desigualdad de género y el índice de pobreza multidimensional.

La desigualdad incide considerablemente al ajuste del IDH (12%), variando de un país a otro, por ejemplo en la República Checa el IDH baja en 6%, pero Mozambique pierde una cifra enorme, el 45% de la medición original. Casi todos los países pierden el 10% con la nueva medida y 2/​5 pierden más del 25%.

La desigualdad de género ajusta el IDH anterior entre el 17% y 85%.

El índice de pobreza multidimensional es aplicable al 51% de la población de Asia Meridional y el 28% de la población de África.

Los países con mayor IDH – D son: Noruega (0.938), Australia (0.937) Nueva Zelandia (0.907), Estados Unidos (0.902) e Irlanda (0.895).

Ningún país latinoamericano se encuentra clasificado en la escala de Índice muy alto (42 países), con indicadores que oscilan desde 0.788 a 0.938.

De los 43 países con indicadores Altos (0.677 a 0.775), se encuentran 14 latinoamericanos, de los cuales tres son del istmo centroamericano: Costa Rica (0.725), Panamá (0.755) y Belice (0.694).

En el índice Medio, donde se clasifican 42 países, con índices de 0.488 a 0.669, se encuentran El Salvador (0.659), Honduras (0.604), Nicaragua (0.565) y Guatemala (0.560) del istmo centroamericano.

Medición de la Desigualdad

El PNUD considera que el desarrollo desigual no es desarrollo humano.

Esto es explicable cuando en las regiones en las que existe menos desigualdad inciden en el incremento mayor en el IDH que otras regiones en las que existe mayor desigualdad.

Así, ″Algunos países de gran tamaño, en particular Estados Unidos, la Federación de Rusia e India, han registrado descensos considerables, de hasta 5 puntos porcentuales entre 1990 y 2008 […]Dichos descensos coinciden con la menor sindicalización y la mayor apertura comercial y financiera en buena parte de los países desarrollados desde 1970.″

En estos casos la reducción del IDH ocurrió como una consecuencia del incremento desigual del ingreso.

El coeficiente de Gini es la medida de la Desigualdad, valor determinado por el comportamiento de los ingresos de la población de un país, que se clasifica en cinco sectores, registrados desde el quintil con menos ingresos al quintil con mayores ingresos, la figura resultante es una curva (la Curva de Lorenz); el índice es el Cociente que resulta de dividir el área delimitada por la Curva de Lorenz y la Diagonal que se denomina Línea de Igualdad, entre el Área total bajo la Línea de Igualdad.

Una cifra alta, acercándose a la unidad, significa una sociedad con mucha desigualdad, y una cifra media o baja, indica menor desigualdad en la distribución del ingreso (o de la Riqueza si se mide esta categoría).

Los componentes del ingreso considerados por su grado de participación en el ingreso son: el ingreso laboral, las transferencias (pensiones, jubilaciones, remesas), ingresos de capital, alquiler imputado y otros no clasificados en los anteriores.

Para América Latina en 2005, el Ingreso muestra la siguiente composición: los ingresos por salarios fueron de 77.3%, transferencias el 11.5%, ingresos de capital el 5.1%, alquiler imputado el 6.6% y otros el 3.8%.

En Honduras los sueldos significaron el 72.3% del total de los ingresos, las transferencias el 19.6%, los ingresos de capital el 3.8% y el alquiler imputado el 4.3%.

De 17 países latinoamericanos considerados en estudio de Desigualdad para 2005, Uruguay (0.451) y Costa Rica (0.470) poseen los coeficientes más Bajos de Desigualdad.

Venezuela (0.490) y El Salvador (0.493) poseen un Coeficiente Medio de desigualdad.

Siete países poseen un Coeficiente Alto (de 0.520 a 0.545).

Seis países tienen el Coeficiente Muy Alto de Desigualdad, desde 0.561, siendo los últimos Nicaragua (0.579) y Honduras (0.587).

Indicadores para Honduras, 1998 y 2001

Para julio de 2001 el instituto Nacional de Estadística, INE, definió los límites mínimos de la línea de pobreza (per cápita mensual), de L 1,321 ($ 84) y L 707 ($ 45) para las aéreas urbana y rural, respectivamente. (Cifras aproximadas al Lempira más cercano).

Los datos que se estudian corresponden a los Censos de 1998 y 2001.

Indicadores por Departamento. Años 2001 y 1998

Considerando datos para 2001, del Censo por departamento, Cortés ( L 1,579) y Francisco Morazán ( L 1,648 ) aparecen con los ingresos más altos, mientras que para Lempira (L 598 ), Intibucá (L 567) y La Paz (L 637) tienen los ingresos per cápita más bajos.

El comportamiento de la Incidencia de la pobreza por departamento es inverso a los datos anteriores, considerando las cifras decimales siguientes: Cortés (0.61) y Francisco Morazán (0.61), con el menor porcentaje de pobreza; y Lempira (0.95), Intibucá (0.88), La Paz (0.89), agregando a Santa Bárbara (0.86), los departamentos con el mayor porcentaje de pobreza.

Los índices de Desigualdad de menor a mayor desigualdad por Departamento en 2001 son:

Lempira (0.44), Cortés (0.48), Yoro (0.48), Atlántida, Comayagua y Olancho con coeficiente de 0.49, Francisco Morazán, Intibucá, Ocotepeque y Santa Bárbara con 0.51, La Paz (0.52), El Paraíso (0.53), Colon y Valle con 0.55; y con el mayor grado de desigualdad el departamento de Choluteca (0.51). Estas cifras evidencian un comportamiento general muy similar en todos los departamentos, de alrededor del 0.50 de Coeficiente.

Este coeficiente de 0.5 para 2001 es mayor que los observados para 1998, lo cual significa que la desigualdad creció en tres años.

Los datos generales para 1998 son los siguientes, de acuerdo al Censo:

En general existen menos índices que 2001: Distrito Central (0.354), San Pedro Sula (0.376), Ciudades medianas (0.488), Ciudades pequeñas (0.474) y en la Zona Rural (0.449).

Ingreso per cápita por municipios. 1998 y 2001

Los municipios con ingresos mayores se distribuyen en todo el territorio para 2001, a diferencia de 1998 que se concentraban en la costa norte y el corredor central.

Los cambios más importantes de los ingresos de 1998 a 2001, se observan en los municipios de la cordillera de Agalta y municipios de Olancho.

Ocurre lo mismo con once municipios pobres de Lempira e Intibucá.

Pero sucedió que en Municipios de La Paz y los restantes de Lempira e Intibucá tuvieron crecimientos poco importantes o decrecieron.

Incidencia de la pobreza por municipios. 1998 y 2001

Se identifican tres regiones con una dinámica constante que las caracteriza. Durante el año 2001 la incidencia de la pobreza disminuyó en los municipios del sector industrial y la costa atlántica. Pero la disminución de pobreza más significativa fue en los municipios de occidente (en la frontera con Guatemala), en los departamentos de Copan y Ocotepeque.

No ocurrió lo mismo en los departamentos de Lempira, Intibucá y La Paz, en donde se mantuvo la pobreza entre los rangos del 87 al 97 por ciento.

Cuatro municipios en el centro del país, pertenecientes al departamento de Francisco Morazán en promedio redujeron la pobreza en un 6%: Marale, San Ignacio, El Porvenir y Vallecillo, y una reducción del 4% muestran los municipios de Alabaren, Curaren, La Libertad, Lepaterique y Reitoca.

Asimismo redujeron la pobreza en 4% municipios del sector industrial Choloma y Villanueva. Estas cifras no representan una importante reducción, que se produce en el periodo de tres años.

Para 1998, 15 municipios tenían de 36 a 59 % de pobreza, mientras que en 2001 41 municipios tuvieron de 43 a 66% de pobreza. Con esta información no se puede determinar una comparación de utilidad.

La desigualdad en los municipios de Honduras, según el Coeficiente Gini, en los años 1998 y 2001

En 1998, la mayoría de los municipios del país, 253, presentaba un coeficiente de Gini entre el 0.34 y 0.48. La ubicación geográfica de estos municipios se extiende en todo al país, igual que ocurre con los municipios de mayores ingresos.

En 2001, 70 municipios tenían los índices más bajos, entre 0.42 y 0.5

Esto evidencia el incremento en la cantidad de municipios que poseen más desigualdad, de 1998 a 2001.

En 2001 en Colón y Gracias a Dios hay 12 municipios con una concentración de los ingresos entre los rangos de 0.56 y 0.76.

Los municipios de Choluteca tienen el índice más alto, lo que significa una mayor desigualdad o concentración del ingreso, que van de 0.585 a 0.642.

En el departamento de Lempira los coeficientes de nueve municipios muestran los coeficientes menores de desigualdad, que van de 0.381 a 0.397. En estos municipios la baja desigualdad en la distribución del ingreso se explica porque la mayoría de los hogares son pobres.



Clases sociales en América Latina y Honduras

La ofensiva ideológica de la burguesía, las derrotas históricas del llamado “socialismo real” dirigido por el stalinismo y la falta de estudio teórico por parte de organizaciones marxistas e incluso trotskistas, han alentado un discurso según el cual la clase obrera ya no es el sujeto social y político de los procesos revolucionarios.

Los “argumentos” como la “debilidad orgánica de la clase”, su inexistencia o reducirla al sindicalismo y sus dirigencias burocráticas corruptas no son nuevos, contribuyen a mantener la clase obrera subordinada al orden burgués.

Desde Socialismo o Barbarie venimos planteando la necesidad de acompañar las luchas cotidianas de nuestro pueblo y en particular la lucha contra el régimen instaurado tras el golpe del 28 de junio del 2009, con la lucha ideológica entendida como la defensa del marxismo y de la memoria histórica desde la clase obrera.

En esta oportunidad iniciamos una serie de artículos con el objetivo de analizar las clases sociales en nuestro país resaltando el rol protagónico y central que debe tener la clase obrera en la lucha por edificar una sociedad sin explotados ni explotadores.

por Ricardo López

Portes y Hoffman reconocen siete segmentos de clase y se identifican al menos tres clases sociales en las sociedades latinoamericanas, luego de hacer consideraciones como que en los centros económicos existe claridad en la estructura de clases, pero en la periferia debido al desarrollo imperfecto de las relaciones capitalistas, por la coexistencia de varios modos de producción, además de las características particulares de subordinación al imperialismo, la delimitación de las clases sociales es más difusa, de manera que “subsiste el hecho de que las clases sociales como el “proletariado” pueden definirse como entes relativamente homogéneos en las sociedades avanzadas, mientras que en la periferia se encuentran segmentadas por su incorporación imperfecta a una economía plenamente monetarizada y reglamentada legalmente.”

Consideremos las clasificaciones I y II propuestas por Portes/​Hoffman como sectores de la Clase Burguesa:

Capitalistas; propietarios y socios gerentes de empresas grandes y pequeñas, su remuneración son las utilidades, representan el 1.8% de la población Total. Incluye a empresarios que emplean 5 o más personas.

Ejecutivas; su remuneración son los sueldos y bonificaciones relacionados con las Utilidades, comprenden el 1.6% de la población.

Se propone considerar como sectores de la pequeño-​burguesía:

Trabajadores de elite; reciben remuneraciones relacionadas con la escasez de profesionales en su área de conocimiento. Representan el 2.8% de la población.

Pequeña Burguesía: su remuneración son las Utilidades, emplean menos de 5 trabajadores. Son el 8.5% de la población latinoamericana. Son profesionales y técnicos independientes y microempresarios. Los dueños supervisan directamente su personal.

Bajo la clasificación de clase obrera tendremos:

Lo que caracteriza al proletariado es que “hace rentable al capital”.

Un maestro de escuela es un obrero productivo si, además de moldear la cabeza de los niños, moldea su propio trabajo para enriquecer al patrono. El hecho de que este invierta su capital en una fábrica de enseñanza en vez de invertirlo en una fábrica de salchichas, no altera en lo más mínimo los términos del problema”.

(Marx Karl, El Capital)

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Proletario formal no manual: su remuneración la constituyen los salarios reglamentados legalmente, representan el 12.4%. Son los técnicos asalariados con formación vocacional y empleados de oficina. En Honduras podremos ubicar en este segmento a los empleados privados de comercio, banca e industrias, y a los empleados del sector público que no forman parte de la estructura jerárquica que toma decisiones políticas en el país, puesto que quienes defienden propiedades e intereses de la burguesía agraria, comercial, industrial y financiera, son propietarios o incondicionales de esos propietarios, fácilmente los podremos clasificar en la Clase II.

Proletario formal manual: representan el 23.4 % del total. Es el proletariado asalariado especializado y no especializado, con contrato de trabajo.

Proletariado informal: son la mayoría casi absoluta de la población de América Latina: 45.9 %. Son los obreros asalariados sin contrato, vendedores ambulantes y familiares no remunerados.

Para Honduras, estos autores elaboraron datos correspondientes a la estructura de Clases Urbana, para 1990, 1994 y 1998.

Para 1998, establecen los siguientes porcentajes del total de la población: Capitalistas (0.9%), Profesionales ejecutivos (7%), pequeños empresarios (5.2%), trabajadores formales públicos (9.5%), trabajadores formales privados (29.5%), microempresarios (11.7%), cuenta propistas (31.4%), servicio doméstico (4.6%).

Esta clasificación es un intento muy valioso, que debe considerarse específicamente para enfocar la investigación acerca de los actores de las clases en conflicto, se debe profundizar en la caracterización de clases sociales en Honduras, desde una perspectiva y objetivos revolucionarios, de transformación social, de cambios en las relaciones de producción y régimen de propiedad.

En el seno de las organizaciones revolucionarias debemos reconocer las clases y sus representantes de carne y hueso que en defensa de sus intereses manipulan y retuercen las leyes que por si mismos o por encargo elaboran, pero que producto de la beligerancia de los trabajadores y sus propias contradicciones interburguesas, se vuelven ineficientes para someter a la clases obrera y campesina; a fin de estar conscientes de que quienes detentan el poder no solamente poseen como instrumento para mantener sus privilegios las estructuras jurídicas, sino también todos los medios de comunicación y de instrumentalización ideológicas: prensa, radio, televisión, usos y costumbres impuestos por estos medios, y el aparato ideológico representado en sus partidos políticos, alimentado desde los hogares, escuelas e instituciones creadas para tales propósitos.

La inequidad y desigualdad social en las condiciones actuales del capitalismo no tienen solución (ni siquiera como paliativo del dolor), son una enfermedad incurable, las clases dominantes ya no están interesadas ni poseen los recursos para solucionar problemas de empleo, salud, educación, nutrición, reforma agraria; la nave capitalista no tiene arribo seguro a puerto y los burgueses lucharán con las armas que tengan a mano porque su fracaso significa la pérdida de su ″destino manifiesto ″ puesto que consideran que administran bienes y disfrutan de privilegios otorgados por DIOS.

Los trabajadores continuaremos haciendo luchas defensivas para que no nos sigan arrebatando las conquistas de varias décadas, producto de sacrificio individual y colectivo, y avanzando a luchas progresivas, unificadas y en muchos casos, objetivamente revolucionarias, comunes a las luchas de todos los trabajadores del mundo, con el objetivo final de tomar las riendas de los instrumentos de la producción y distribución, que nos permitan invertir la fuerza laboral en la satisfacción de las necesidades más perentorias, con la distribución más justa posible, en donde se proporcione de la mesa común, a cada quien según su contribución o sus necesidades hasta la conquista de los máximos estadios de bienestar, cultura y conocimiento, estando percatados que otros trabajadores realizan los mismos esfuerzos por cortar el árbol dañino desde su raíz, que no solamente sus hojas y sus ramas, esto es la destrucción de las bases o estructuras que mantienen vigente el capitalismo en todo el planeta .

Bibliografía:

– Banco Central de Honduras, página web

– Concentración de la riqueza, millonarios y reproducción de la pobreza en América Latina, Sonia Álvarez Leguizamón

– Informe sobre Desarrollo Humano, 2010. PNUD.

– Cambios en la pobreza y concentración del ingreso en los municipios de Honduras: desde 1998 a 2001 © Rimisp-​Centro Latinoamericano para el Desarrollo Rural. 2009.

– Descomposición del coeficiente de Gini por fuentes de ingreso: Evidencia empírica para América Latina 19992005 CEPAL, 2008.

– Las estructuras de clase en América Latina: composición y cambios durante la época neoliberal, Alejandro Portes y Kelly Hoffman, CEPAL, 2003.


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