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esclavismoQué es el esclavismo

Ricardo López

En al comunidad primitiva no existieron clases sociales, hasta que ocurrió la primera división del trabajo, el esclavismo con los esclavos y sus dueños.

Engels retoma los estudios del paleontólogo Morgan, quien considera dos estadios en la etapa prehistórica de la humanidad previa al transito a la civilización: salvajismo y barbarie.

La primera gran división del trabajo que separa a los ganaderos y alfareros de los agricultores; la segunda división en la que surgen los comerciantes, permite la acumulación de excedentes del trabajo, apareciendo por primera vez el Estado, que es la manifestación de la división en clases sociales, por un lado están los señores esclavistas que constituyen la clase dominante, y los sometidos son los esclavos, integrados por los prisioneros de guerra y los miembros de la comunidad que no pagaron a sus acreedores.

Son ejemplos mas que representativos de esa sociedad esclavista Grecia y Roma, aunque con diferentes estructuras existieron desde el antiguo Egipto hasta los diferentes reinos que se asentaron en la Mesopotamia, así como los Asirios y otros mas del Medio Oriente actual, también China e India, entre otros.

La característica fundamental de un esclavo es el sometimiento absoluto del tiempo y la posesión total de su persona como un objeto del esclavista, es el grado mas bajo de degradación humana.

La esclavitud como institución legal y socialmente reconocida ha existido desde entonces hasta el recién terminado siglo XX.

Inglaterra, España Portugal y otras potencias se consolidaron en enormes imperios capitalistas territoriales desde los siglos XVI, esto a costa del saqueo y la aniquilación física sobre todo de los aborígenes americanos de aquellas épocas y de los originarios de África que fueron arrancados de su continente para ser comercializados en América.

Alrededor de 12 millones de africanos fueron vendidos como esclavos desde 1450 hasta finales del siglo XIX, sin contar con los que se murieron desde África y en tránsito por el océano Atlántico hasta las diferentes regiones de América.[1]

Actualmente millones de personas sufren las penurias de hambre y muerte que ocasionan los nuevos imperios financieros, al punto que regiones enteras del continente africano están fuera de los mercados productivos (seres humanos como los del Cuerno de África reciben alimentos lanzados desde helicópteros).

A pesar de la discriminación inhumana estas personas del siglo XX y XXI no caben en el concepto tradicional de esclavos, pero son víctimas de las relaciones de producción capitalistas en su máxima expresión.

Esclavitud en América anglosajona

Los europeos y sus descendientes colonizaron el enorme territorio del actual Estados Unidos, aniquilando físicamente a los indios americanos en su estado de barbarie, arrinconándolos a las famosas reservas.

La relación esclavista en la Unión Americana tenía como una explicación material la necesidad de los estadounidenses de los estados del sur de esclavos para el cultivo del tabaco en Virginia, Carolina del Norte y Kentucky, el arroz en Carolina del Sur, el cultivo de algodón en Georgia, Alabama y Mississippi.

Por el otro lado, los estados del Norte (los Unionistas) poseían un arancel protector de sus industrias, que ocasionaba una desventaja comparativa de los productos de los estados del Sur.

El conflicto se agudizó tanto que debió resolverse con una guerra civil (La Guerra de Secesión), que duró de 1861 a 1865, y que ocasionó 364 mil muertos entre combatientes y civiles, cifra solamente superada con las muertes de estadounidenses en la Segunda Guerra Mundial, 405 mil muertos. Esto nos muestra la magnitud de las diferencias y la lucha por el poder.[2]

La esclavitud fue abolida legalmente en 1865.

Esclavismo en América Latina

Los obispos de Guatemala y de Nicaragua encabezados por el obispo de Chiapas, Bartolomé de las Casas presentaron en 1545 ante la Audiencia de los confines, asentadas en Gracias, Honduras, a fin de solicitar la aplicación de la Nueva Ley de 1542, en protección de los indígenas, para que se abolieran la esclavitud, la encomienda directa y las guerras de conquista; de manera formal se concedió la eliminación de la esclavitud, pero los encomenderos mantuvieron mediante la forma de encomiendas una esclavitud disfrazada, que les permitía mantener a su servicio una considerable cantidad de aborígenes para trabajar en sus posesiones a su antojo, con abusos y maltratos.[3]

Un siglo después de la llegada de las carabelas de Cristóbal Colón al mar Caribe, de los más de 70 millones de indígenas preexistentes sólo quedaban tres millones y medio de almas.”[4] producto de maltratos y aniquilamiento físicos, y las enfermedades importadas por los invasores europeos.

A lo largo del continente desde el río Bravo hasta la Patagonia los habitantes originarios se alzaron en contra de la Colonia Española y Portuguesa, dirigidos entre otros, por Lautaro, Caupolicán, Lempira y Etempica.

La esclavitud del capitalismo

Conceptualmente es inaceptable esta expresión, pero concedamos validez a la frase considerando que en la etapa actual del capitalismo existen condiciones esclavizantes; algunos utilizan la expresión “capitalismo salvaje” a fin de enfatizar el grado de opresión de las relaciones capitalista-​obrera.

Esclavitud en México. Es importante el testimonio del periodista norteamericano John Keneth Turner. En su novela México Bárbaro, relata las condiciones de esclavitud de los indígenas mayas de los actuales estados de Yucatán, Quintana Roo y Oaxaca. También esclavizaron al grupo étnico denominado yaquis del centro de México, para quitarles sus tierras comunales. Turner calcula 8 mil esclavos yaquis y entre 100 mil y 125 mil esclavos mayas. Dos tercios de los esclavos apenas duraban un año, debido a las condiciones infrahumanas a las que estaban sometidos.

Este testimonio se ubica en los años previos (1908) hasta el inicio de la Revolución Agraria Mexicana. Los reyes del henequén habían logrado construir edificaciones con condiciones que superaban a ciudades como New York a costa de la esclavitud de sus propios conciudadanos mexicanos.

Turner no solamente combatió con su actividad periodística, sino que también contribuyó realizando enlaces para proporcionar armas a los rebeldes al inicio de la Revolución.

La contradicción en la producción capitalista consiste en que la ganancia del empresario, dueño de los medios de producción es el valor no pagado a la clase obrera (la plusvalía) y que al mismo tiempo y debido a una mayor incorporación de la tecnología y la utilización en menor proporción de mano de obra, se reduce la tasa de ganancia.[5]

No obstante en las relaciones productivas en las que se usan mayores cantidades de fuerza de trabajo que máquinas, los trabajadores son explotados hasta el grado de extenuación, y con el tiempo (unos pocos años) el operario de un equipo empieza a padecer de enfermedades propias de su actividad, como ocurre por ejemplo con las compañeras trabajadoras de las maquilas, para ser luego excluidas de sus empleos, como si fuesen producto desechable.

Algunos economistas y otros científicos muestran a China y la alta tasa de crecimiento de su economía, como un símbolo de prosperidad y ejemplo para el resto de países emergentes y los denominados países subdesarrollados.

Pero “La rápida acumulación de riqueza y capital de China ha sido posible a través de una intensa explotación de sus trabajadores a los que se despojó de sus anteriores redes de seguridad social y condiciones reguladas de trabajo que el comunismo garantizaba.[6]

Con la restauración del capitalismo en Rusia y China, cantidades enormes de personas se suman a la explotación capitalista directa: 76, y 820 millones de trabajadores, respectivamente. [7] De manera que el área de influencia (hinterland) del capitalismo se amplía con creces logrando recuperar su tasa de ganancia.[8]

Es tarea de la vanguardia de la clase obrera mediante su expresión política revolucionaria destruir las lacras sociales del capitalismo: la propiedad privada de los medios de producción y la explotación y opresión de los trabajadores, como condiciones indispensables para la construcción del socialismo.



[1] Wikipedia

[2] The World Almanac, 2011

[3] Marcos Carías, historiador hondureño

[4] Bernardo Veksler, escritor

[5] Situación mundial, SOB, Nº 22

[6] China, auge, caída y resurgimiento como potencia global, James Petras

[7] Index mundi

[8] Situación mundial, SOB, Nº 22

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